miércoles, 13 de marzo de 2013

Cuento maravilloso


El príncipe gnomo.

Érase una vez un príncipe llamado Óscar al que le gustaba mucho caminar por el bosque.
Vivía  en una pequeña aldea de un frondoso bosque en un castillo rodeado de murallas que le impedían ver más allá de ellas, por eso todas las mañanas salía a pasear.
Le encantaba escuchar el sonido de los pájaros y sentir el aire fresco de las flores.
En la aldea vecina, vivía Bella, una hermosa princesa de cabellos largos morenos y un precioso rostro.
Bella no salía del castillo porque sus padres se lo impedían. No querían que saliera fuera a pasear porque cuenta una leyenda que en el interior del bosque vive un troll que si te encuentras con él, te hechiza con uno de sus conjuros.

Era una mañana soleada y los padres de Bella habían salido al pueblo ha hacer unos recados. Bella al oír que llegarían tarde y cansada de estar siempre en el castillo le dijo a su mayordomo Ernesto que iba a salir al bosque a dar un paseo y que por favor no le dijera nada a sus padres si llegaban antes que ella. Ernesto accedió a encubrirla pero le dijo a Bella que por favor llegara antes del almuerzo para que no hubiera problemas. Bella asintió.
Estaba contentísima de salir fuera del castillo y respirar el aire del bosque. En su paseo fue recogiendo flores para ponerla en un jarrón de su habitación.
Se sentó en un pequeño lago observando a los pájaros que cantaban por el alrededor, cuando de repente escuchó que había alguien detrás suya.
De repente una mano se posó en su hombro. Ella asustada empezó a gritar.
Era el príncipe Óscar y le dijo:- Tranquila, no voy a hacerte nada. Soy Óscar, el príncipe de la aldea vecina.
Bella más relajada le contestó:- Menudo susto me has dado. Yo soy Bella, encantada.
El príncipe ya había oído hablar de ella a través de sus padres.
Los dos empezaron ha hablar de cómo era sus vidas en el castillo y coincidían en que estaban hartos de estar siempre encerrados.
De repente se oyeron las campanas de la iglesia y Bella se acordó de que debía volver. Óscar le dijo que podían quedar otra vez en el mismo sitio mañana por la mañana pero Bella le dijo que no sabia si podría escaparse del castillo, pero que lo intentaría.
Bella llegó al castillo y justo después llegaron sus padres.
Óscar se fue paseando a su castillo recordando el maravilloso momento que había vivido con Bella. Le parecía una mujer hermosa.

Llegó la mañana siguiente y Bella se despertó con muy buen humor. Habló de nuevo con  Ernesto para que la cubriera mientras ella salía al bosque a buscar al príncipe.
Cuando llegó al lago, allí estaba el príncipe con un hermoso caballo. Bella se quedó sorprendida. Juntos se fueron a dar una vuelta a caballo por el bosque. Pasearon, hablaron, rieron juntos… cada vez se les veía más felices.
Se prometieron que se verían todas las mañanas en el mismo sitio.

Pasaron las semanas y ellos cada vez estaban más unidos, se habían enamorado.
El príncipe le prometió a Bella que vivirían en un hermoso castillo junto a un lago rodeado de la naturaleza. Esa idea a Bella le encantó.
Una mañana, cuando Óscar volvía de regreso de acompañar a Bella a su castillo, se le cruzó en el camino el troll . Óscar sacó su espada pero antes de que pudiera decir nada, el troll le echó un hechizo y lo convirtió en gnomo. Volvió corriendo a su castillo y le explicó lo sucedido a sus padres. Los padres preocupadísimos por su hijo decidieron ir a visitar al sabio de la aldea para encontrar una solución al hechizo.
Cuando volvieron de la visita, le comentaron a Óscar que para quitar el hechizo debían ir a Camelot dónde vivía una vieja hada. El hada le daría una poción que le quitaría el hechizo.
El príncipe estaba preocupado por como reaccionaría Bella al verlo convertido en gnomo.
A la mañana siguiente Bella llegó al lago y Óscar aún no había aparecido.
Oyó su nombre detrás de ella. Cuando se dio la vuelta vió a un pequeño gnomo y se asustó. Empezó a preguntar:- ¿Tú quien eres? ¿ Cómo sabes mi nombre?. Óscar contestó:- Soy yo Bella, Óscar. Ella se quedó sorprendida y preguntó :- ¿ Óscar? ¿De verdad eres tú? ¿ Que te ha pasado?.
El príncipe empezó a contarle todo lo sucedido. Bella empezó a llorar, abrazó a Óscar y le dijo que no se preocupará, que ella iba a estar con él en todo momento y que le acompañaría a Camelot a visitar al hada. Óscar quedó sorprendido ante la reacción de la princesa, pues pensaba que iba a salir huyendo.
Al día siguiente emprendieron el camino a Camelot.
Los padres de Bella, ya sabía de su relación con el príncipe Óscar y la apoyaron en todo momento, porque sabía que su hija estaba enamorada.
Cuando llegaron a Camelot preguntaron por el hada y los mandaron a una cabaña vieja del bosque. Pegaron a la puerta y se escuchó una voz: - Adelante.
Bella y Óscar entraron a la cabaña. En el interior de la cabaña se encontraba el hada, era con gafitas, bastante mayor.
El príncipe le contó lo sucedido y el hada le dijo que tenía la receta de una pócima que le quitaría el hechizo pero que si la quería tendría que hacer un favor a ella.
Óscar y Bella se miraron sorprendidos. Pero Óscar quería volver a ser el príncipe que era antes así que accedió.
¿Qué es lo que tengo que hacer hada? Preguntó Óscar. El hada le contestó:- Tienes que ir a lo alto de las montañas de allí y conseguir rescatar a mi hermano que lo tiene encerrado el dragón. Yo lo he intentado todo pero no lo he conseguido, le dijo.
Óscar quedó paralizado. Pero aún así saco fuerzas para ir e intentar rescatarlo.
El hada le dijo que no tendría muchos problemas porque al ser bajito podría pasar desapercibido por el dragón, aún así le dijo que tuviera mucho cuidado.
Óscar se dirigió a las montañas, estaba todo oscuro, no se veía nada. A lo lejos divisó la cueva del dragón. Con mucho cuidado entró dentro. El dragón por suerte estaba dormido. Óscar fue sigiloso pasando cerca del dragón cuando de repente éste se movió. Permaneció quieto sin moverse, el dragón se dio la vuelta para seguir durmiendo.
Consiguió ver al hermano del hada que estaba encerrado en una jaula. Óscar le explicó que venía a salvarlo.
El hermano del hada le explicó dónde estaban las llaves de la jaula. Óscar fue a buscarla cuando de nuevo se volvió a mover el dragón. Con mucho cuidado fue donde se encontraban las llaves las cogió y le abrió la puerta. Salieron corriendo de la cueva antes de que el dragón despertara y los pillara.
Cuando llegaron a la cabaña a Bella le dio una alegría inmensa ver a Óscar. El hada estaba contentísima de volver a ver a su hermano.
Como Óscar había cumplido la misión, el hada le dio la pócima, se la bebió y de nuevo se convirtió en príncipe.
De nuevo emprendieron su viaje a la aldea. Cuando llegaron, todo el mundo los estaban esperando. Empezaron a aplaudirles y a gritar de alegría.
El príncipe y la princesa le contaron a todos los vecinos su aventura.

Pasaron los meses y Bella y Óscar decidieron casarse. Se casaron en el castillo de la princesa. Fue una boda por todo lo alto.
Juntos se fueron a vivir al castillo junto al lago que el príncipe le había prometió a Bella y allí vivieron contentos y felices.

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