Educar es lo mismo que poner un motor a una
barca, hay que medir, pensar, equilibrar, y poner todo en marcha. Pero para
eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un
poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador
soñar, mientras uno trabaja, que esa barca, ese niño irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes,
hacia islas lejanas. G.Celaya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario